Unción de los Enfermos

La unción de los enfermos es administrada para brindar fortaleza espiritual y aún física durante una enfermedad, especialmente cerca del momento de la muerte. Por lo general es uno de los últimos sacramentos que alguien recibe. El sacramento es el signo externo establecido por Jesucristo para conferir una gracia interna. En términos básicos, es un rito que se realiza para comunicar la gracia de Dios al que lo recibe, a través del poder del Espíritu Santo.




"Si alguno está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia,
para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor.
La oración que nace de la fe salvará al enfermo,
el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados.”
(Santiago 5:14-15)

Preguntas Frecuentes

La enfermedad y su significado en el Misterio de la Salvación

El sufrimiento y la enfermedad siempre han estado entre los más grandes problemas que afligen al espíritu humano. Los cristianos sienten y experimentan dolor así como cualquier persona; sin embargo su fe les ayuda a profundizar en el misterio del sufrimiento y a soportar el dolor con gran coraje. De las palabras de Cristo ellos reconocen que la enfermedad tiene sentido y valor para su propia salvación y la salvación del mundo. Ellos también saben que Cristo, quien durante su vida a menudo visitó y curó a los enfermos, les ama en su enfermedad.

Aun cuando la enfermedad está íntimamente unida a la condición humana, ésta no puede considerarse por regla general como un castigo infringido a cada individuo por sus pecados personales (ver Juan 9:3). Cristo mismo, quien no tuvo pecado, al cumplir las palabras de Isaías tomó todas las heridas en su pasión y las compartió con todo el dolor humano (ver Isaías 53:4-5).  Como siervo de Yahveh, Cristo es atormentado y adolorido en su cuerpo. Así nuestras aflicciones aparecen momentáneas y leves cuando cuando son comparadas con la grandeza de la gloria eterna para la cual nos preparan. (ver 2 Cor. 4:17).

Parte del plan diseñado por la providencia de Dios es que debemos luchar enérgicamente en contra de toda enfermedad y cuidadosamente las bendiciones de una buena salud, para que podamos cumplir nuestro rol en la sociedad humana y en la Iglesia. Sin embargo debemos siempre estar preparados para completar lo que hace falta en el sufrimiento de Cristo por la salvación del mundo mientras miramos a la creación hacerse libre en la gloria de los hijos de Dios. (ver Col. 1:24; Rom 8:19-21)

Por otra parte, el papel que cumplen los enfermos en la Iglesia es el de recordar al resto de qué es lo esencial o las cosas de lo alto. Por su testimonio los enfermos muestran que nuestra vida terrena debe ser redimida a través del misterio de la muerte de Dios y de su resurrección.

La persona enferma no es la única que debe luchar contra la enfermedad. Los doctores y todos aquellos que con devoción atienden a los enfermos, deben considerar como un deber el tratar todos los medios que en su juicio puedan ayudar a los enfermos, tanto físicos como espirituales. Al hacer esto, ellos cumplen el mandamiento que Cristo nos dio de visitar al enfermo, pues Cristo implicó que aquellos que visitan a los enfermos deben preocuparse por la persona en su totalidad y ofrecer tanto alivio físico como consuelo espiritual.

El Sacramento para los enfermos

Nuestro Señor mostró gran preocupación por el bienestar físico y espiritual de los enfermos y mandó a sus seguidores a hacer lo mismo. Esto se encuentra claro en los evangelios, y por encima de todo de la existencia del sacramento de la unción, que él mismo instituyó y que se hace presente en la carta de Santiago. Desde ese entonces la Iglesia no ha cesado de celebrar este sacramento para sus miembros por medio de la unción y la oración de sus sacerdotes, encomendando aquellos que se encuentran enfermos al Señor glorioso y sufriente, para que él les pueda levantar y curar (ver Santiago 5:14-16). Más aun, la Iglesia les exhorta a asociarse voluntariamente con la pasión y muerte de Cristo (ver Romanos 8:17), y de esta manera contribuir al bienestar del pueblo de Dios.

Aquellos que están seriamente enfermos necesitan de la ayuda especial de la gracia de Dios en este tiempo de ansiedad, para que se quebrante su espíritu y, bajo la presión de la tentación, tal vez sean debilitados en su fe.

Es por eso, a través del sacramento de la unción, Cristo fortalece a los fieles que se encuentran afligidos por una enfermedad proveyéndoles con el medio más eficaz de apoyo.

La celebración de este sacramento consiste especialmente en la imposición de las manos por parte del sacerdote de la Parroquia, el ofrecimiento de la plegaria de los fieles, y la unción de los enfermos con aceite que se hace Santo con la bendición de Dios. Este rito significa la gracia del sacramento y la confiere.

Este sacramento entrega la gracia del espíritu santo a aquellos que están enfermos: por esta gracia la persona es ayudada y salvada, sostenida por su confianza en Dios, y fortalecida en contra de las tentaciones del maligno y en contra de la ansiedad frente a la muerte.

En la unción de los enfermos, que incluye la plegaria de los fieles, la fe misma es manifestada. Por sobre todo, esta fe debe ser actualizada tanto en el ministerio del sacramento como en la persona que lo recibe. El enfermo se salvará por medio de su fe personal y con la fe de la Iglesia, que mira hacia la muerte y resurrección de Jesucristo, que es la fuente del poder de este sacramento (ver Santiago 5:15), y mira hacia adelante al reino futuro al cual se refieren los sacramentos.

Quién puede recibir el Sacramento?

La carta de Santiago expresa que los enfermos deben ser ungidos para ser levantados y salvados. Se debe tener gran cuidado y preocupación para que aquellos fieles cuya salud está seriamente afectada por la enfermedad y la vejez puedan recibir este sacramento.

Este sacramento puede ser repetido si el enfermo se recupera después de haber sido ungido y luego recae nuevamente, o si durante la misma enfermedad la condición de la persona se pone más seria.

Un enfermo puede ser ungido antes de una cirugía cuando una seria enfermedad es la razón de la cirugía.

Las personas mayores pueden ser ungidas si se han debilitado notablemente aun cuando una seria enfermedad no se encuentre presente.

Niños enfermos pueden ser ungidos si tienen el suficiente uso de razón para ser fortalecidos por este sacramento.

En lo que se refiere a catequesis públicas y privadas, los fieles deben ser educados para que pidan por el sacramento de la unción y, tan pronto y cuando llegue el momento correcto, recibirlo con total fe y devoción. No se debe seguir la práctica errónea de demorar en la recepción del sacramento. Todos los que cuidan enfermos deben ser enseñados en referencia al significado y propósito del sacramento.

El sacramento de la unción puede ser conferido a gente enferma que, aunque hayan perdido la conciencia o el uso de la razón, pudiesen como cristianos creyentes, haberlo pedido si estuviesen en control de sus facultades.

Cuando un sacerdote ha sido llamado a atender a aquellos que ya han muerto, él no debe administrar el sacramento de la unción. En vez de eso, él debe rezar por ellos, pidiéndole a Dios que les perdona los pecados y en su gracia les reciba en su reino.

La información anterior proviene del Ritual Romano para el cuidado pastoral de los enfermos: Ritos de Unción y viático. 1982.

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  • UNCION DE LOS ENFERMOS

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Referencias

  • CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA - 1499 "Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios." CIC 1499 por vatican.va
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    CODIGO DE DERECHO CANONICO 998
    TITULO V: UNCION DE LOS ENFERMOS
    "La unción de los enfermos, con la que la Iglesia encomienda los fieles gravemente enfermos al Señor doliente y glorificado, para que los alivie y salve, se administra ungiéndoles con óleo y diciendo las palabras prescritas en los libros litúrgicos." CDC 998 por vatican.va
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    ENCICLOPEDIA CATOLICA: Extrema Unción "A sacrament of the New Law instituted by Christ to give spiritual aid and comfort and perfect spiritual health, including, if need be, the remission of sins, and also, conditionally, to restore bodily health, to Christians who are seriously ill; it consists essentially in the unction by a priest of the body of the sick person, accompanied by a suitable form of words."
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